Soy colombiana, mi familia es de tradición bogotana, desde muy niña disfrute de los paseos familiares, las fiestas y celebraciones donde la comida es el gran protagonista, comida sencilla, preparada con tradición y sabor; estos encuentros empiezan días antes de la celebración, generalmente en las plazas de mercado, tradicionales en nuestro país de donde se seleccionan los mejores y más frescos productos y se empieza la preparación, las mujeres se reúnen y con todo el amor y la paciencia disponen de los ingredientes para preparar algún plato sabroso y muy nuestro. Por lo general en estas celebraciones cada generación y persona asume su rol sin que haya sido etiquetado por nadie, es divertido y agradable, cada celebración pretende superar a la otra en plato, cantidad y diversión, por supuesto la comida es una de mis grandes pasiones, disfrutar de un plato, sencillo como de uno más elaborado es un gran regalo para mi, a través de estas experiencias despertó mi curiosidad sobre la cocina, cuando conocí a mi esposo me propuse al poco tiempo de vivir juntos que esta tradición seguiría presente en nuestras vidas y por ello tan solo para festejar el regalo de la vida, siempre hay algún sencillo plato preparado en casa, inicie mi expedición por este mundo de la mano de mi madre, mis tías, a través de la literatura y por supuesto del Internet, me gusta mezclar, improvisar, jugar, dar a probar y que mis comensales disfruten de lo que preparo, un día precisamente al salir de un restaurante mi esposo me llevo a un sitio de té en hebras, la verdad muy desconocido para mi, puesto que nací y he vivido toda mi vida en la tierra que produce el mejor café del mundo, aquí en colombia el té es privilegio de pocos, poco se sabe, poco se consume, poco se degusta, pero cuando entre, vi y olí todas las variedades que ofrecía la tienda, quede extasiada, simplemente me encanto, cuando tuve que escoger cual probar fue tanta mi confusión que opte por escoger el de mejor olor, sin siquiera saber que contenía. Llegue a mi casa un poco acelerada y emocionada por el descubrimiento que acababa de hacer y me introduje en la Internet y empecé a buscar, era tanta la información que había que no sabía cómo filtrarla y cada vez que leía del té, sus propiedades, beneficios, historia, quedaba mas y mas animada, en este estado de frenesí por obtener más información y degustar el té que había comprado, mi horizonte cambio, descubrí como degustar una taza de té en hebras era para mí un experiencia de relax, aquietamiento, una experiencia casi espiritual, de verdad que disfruto cada taza y la huelo y la degusto como si fuese a ser la última. Casi al mes de haber tenido esta experiencia le manifesté a mi esposo todo lo que sentía y el deseo inmenso que tenia de incursionar en este mundo y de manera empírica pero juiciosa seguí mi búsqueda, escribí a muchos conocedores, tiendas, escritores, negocios etc. y con el empuje y la convicción de que tenía que compartir este maravilloso descubrimiento decidí empezar mi pequeño, adorado y delicioso negocio, de té en hebras Disfrutaté.

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